Los gobiernos deben reconocer el aire limpio como un pilar esencial en la prevención de las enfermedades no transmisibles y como una inversión económica estratégica, afirmaron líderes durante un evento paralelo a la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS), organizado por la Alianza de ENT y la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC).

El evento, El dividendo del aire limpio: invertir en salud para todos puso de relieve la urgente necesidad de desviar la inversión de las actividades contaminantes hacia soluciones que protejan la salud.

Los ponentes, entre los que se encontraban expertos de diversos sectores, advirtieron de que la contaminación atmosférica sigue sin estar suficientemente integrada en las estrategias nacionales sobre ENT y en los marcos de inversión, a pesar de ser un factor determinante de las enfermedades cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer de pulmón, las enfermedades respiratorias crónicas, la demencia y otras ENT.

El evento también sirvió para presentar un nuevo informe de la UICC, Clean air in cancer control: An overview of the evidence (El aire limpio en la lucha contra el cáncer: una visión general de la evidencia), y un informe de la Alianza de ENT, Un planeta respirable: mejores prácticas para políticas de aire limpio que cumplan los objetivos sobre ENT (sólo en inglés).

 

La contaminación atmosférica es una crisis de ENT y un problema económico

En la inauguración del evento, el Dr. Rüdiger Krech, director de Medio Ambiente, Cambio Climático y Migración de la OMS, afirmó que la contaminación atmosférica no es inevitable, sino el resultado de decisiones políticas.

“La contaminación atmosférica no es un fenómeno natural, sino el resultado de decisiones políticas. El aire limpio no es negociable; es la base de la dignidad y la vida”, dijo.

La mayor parte (el 99 d%) de la población mundial está expuesta a un aire que supera las directrices de la OMS sobre calidad del aire. En 2023, se calcula que la contaminación atmosférica provocó 7,9 millones de muertes prematuras, de las cuales el 90 % se atribuyó a ENT como enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias crónicas y demencia.

Los ponentes también destacaron la carga económica que supone la contaminación atmosférica, estimada en 8 billones de dólares estadounidenses al año, y pidieron que la salud ocupara un lugar central en la toma de decisiones económicas.

“ Cuando la salud no ocupa un lugar central en la toma de decisiones, todos salen perdiendo: tanto las personas como las sociedades y las empresas”, afirmó Krech.

Rosie Tasker, directora de políticas e incidencia de la UICC, afirmó que el aumento de los casos de cáncer de pulmón entre personas que nunca han fumado pone de manifiesto por qué la contaminación atmosférica debe considerarse una crisis de salud pública cada vez más grave.

“ El aumento de los casos de cáncer de pulmón entre personas que nunca han fumado nos recuerda de manera contundente que la contaminación atmosférica no es solo un problema medioambiental, sino una crisis de salud pública cada vez más grave, con repercusiones que van mucho más allá de lo que antes creíamos”, afirmó.

Rachael Stanton, responsable de políticas e incidencia de la Alianza de ENT, afirmó que las medidas en favor de un aire más limpio pueden reportar beneficios en los ámbitos de la salud, el clima y el desarrollo.

“La contaminación atmosférica está provocando y agravando las ENT, pero las soluciones ofrecen un triple beneficio: un aire más limpio, poblaciones más sanas y un clima más seguro”, dijo.

De la evidencia a la implementación

Moderado por Mohamed Osman, representante de la World Medical Association Junior Doctors Network y miembro del Comité Asesor Mundial de Nuestra Visión, Nuestra Voz, el panel exploró cómo los gobiernos pueden pasar de los compromisos sobre contaminación atmosférica y salud a su implementación a gran escala.

Pedro Gullón, director general de Salud Pública y Equidad del Ministerio de Sanidad de España, compartió las lecciones aprendidas de la experiencia española en la implantación de zonas de bajas emisiones, haciendo hincapié en la importancia de la gobernanza, la evidencia y la equidad.

“La evidencia sanitaria por sí sola no impulsa el cambio. El progreso real se sustenta en tres pilares: una gobernanza firme, una evidencia sólida y la equidad como eje central de toda decisión política”, afirmó.

Astrid Puentes Riaño, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho humano a un medio ambiente saludable, afirmó que las medidas para garantizar un aire limpio también deben entenderse como una cuestión de derechos humanos.

“La participación ciudadana y el acceso a la justicia no son opcionales: son esenciales para proteger los derechos de las personas más afectadas, especialmente los jóvenes, las comunidades indígenas y los niños”, afirmó.

Chhavi Bhandari, codirectora de Impacto y Participación en The George Institute for Global Health, afirmó que el argumento económico a favor del aire limpio debería centrarse en el ahorro de costes y los beneficios colaterales, y no solo en el gasto adicional.

“El argumento a favor de la calidad del aire no es que suponga un gasto adicional, sino que permite ahorrar costes, sobre todo teniendo en cuenta que el 71 % de las medidas para mejorar la calidad del aire aportan beneficios económicos netos”, dijo.

Seema Bali, miembro del Comité Asesor Mundial de Nuestra Visión, Nuestra Voz y copresidenta de la Red Nacional de Personas que Viven con ENT de la Healthy India Alliance, subrayó que las comunidades deben participar de forma continua en la elaboración de políticas sobre aire limpio, y no ser consultadas solo de forma puntual.

“La participación de la comunidad es imprescindible”, afirmó. “Si las comunidades no dan un paso al frente, los defensores deben acercarse a ellas, establecer contacto y comprender sus realidades específicas”.

Invertir en aire limpio para la salud de todos

El evento concluyó con un llamamiento a la acción por parte de los socios, entre los que se encontraban Christie Oliver, directora sénior de Política Pública Global y Asuntos Internacionales de Haleon, y Nina Renshaw, directora del área de Salud del Clean Air Fund.

Oliver afirmó que la rendición de cuentas y la equidad deben integrarse en las medidas para la calidad del aire.

“Si no se puede medir, no se puede rendir cuentas”, afirmó.

Destacó la campaña Care for Every Breath de Haleon como ejemplo de una iniciativa práctica en la que participan múltiples partes interesadas para sensibilizar y apoyar a las personas afectadas por la contaminación atmosférica.

Renshaw señaló que la contaminación atmosférica sigue sin recibir la financiación necesaria, sobre todo desde el punto de vista de la salud pública.

La filantropía debe aumentar su inversión frente a la contaminación atmosférica, un ámbito que continúa sufriendo una grave escasez de financiación y que apenas recibe alrededor del 0,1% del apoyo filantrópico mundial”, afirmó.

En sus palabras de clausura, la Dra. María Neira, investigadora principal del Clean Air Fund, señaló que los profesionales de la salud desempeñan un papel fundamental a la hora de informar sobre los riesgos para la salud que conlleva la contaminación atmosférica, incluida su relación con el cáncer.

“La contaminación atmosférica sigue siendo una de las amenazas más acuciantes para la salud pública a nivel mundial”, afirmó. “Los profesionales de la salud tienen un papel fundamental que desempeñar a la hora de informar sobre sus riesgos —incluido su papel como factor de riesgo de cáncer—, mientras que es esencial contar con una legislación sólida a nivel local, regional y nacional para impulsar medidas significativas”.

A medida que avanza la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud, la Alianza de ENT y sus socios instan a reconocer el aire limpio como un pilar esencial para la prevención de las ENT y como una inversión inteligente para la salud de todos.